FL-CULTURA-2009

Casi siempre defiendo a Miami y Florida cuando en la conversación alguien dice que aquí no hay talento artístico. Mienten, talento sobra y ha sobrado por años. En nuestra ciudad viven excelentes actores, escritores, músicos, guionistas, directores de cine y teatro. Lo que falta en Florida y en Miami son funcionarios prestos para nutrir la cultura con el mismo énfasis con el que consienten a los negocios. Sin arte, ninguna ciudad desarrolla una presencia sólida y trascendente. En los últimos tres años, estos han sido los fondos dedicados a la cultura en el estado de la Florida: 2006-2007: $50.5; 2007-2008: $19.8; 2008-2009: $6.9.

Hasta tanto no lo prueben con hechos, a nuestros representantes estatales y locales no parece interesarles esa parte de la recreación que cultiva lo mejor de los lugares llamada arte y cultura, ni para los viejitos ni para los niños ni para los jóvenes ni para los trabajadores ni para la clase media que los elige. No son todos, pero comienzan a ser demasiados los señores que juegan a hacer desaparecer, como por acto de magia, los ya demasiado exiguos fondos públicos para la cultura. Si a ninguno se le ocurre gestionar un presupuesto adecuado y diversificarlo, ¿qué dejamos para el arte vivo llamado cultura que le da espíritu a los lugares?

El problema es nacional, estatal y local. Pululan los centros comerciales, cemento y más cemento. Pero particularmente en este estado y en esta ciudad pudiéramos hacer más por las artes. En la ciudad de Miami, por ejemplo, pudimos construir un Miami (Airlines) Arena, un monstruo que traga y traga y hasta acumula deudas, o se impone a la gente un estadio de pelota para los Marlins, con techo retractable que costará billones, como el que se avecina, pero no se les ocurre gestionar y dedicar fondos y esfuerzo cultural para diversificar y multiplicar las opciones culturales, para crear obras de teatro, cine, circo, conciertos en esas pequeñas salitas aledañas al gran universo de las grandes salas, lugares donde siempre sale a la luz el talento.

Y Miami. El actor o el trabajador artístico que llega a Miami o vive en Miami, por lo general transita por el abatido camino de prostituir su talento (y hasta rebajarlo a la caricatura) para ganarse el pan o termina dejando la profesión. No hay puntos medios. Durante años, hemos perdido y seguimos perdiendo cultura y cultura que termina sustituida por proyectos de fachada, simple maquillaje o por enormes proyectos estériles, sanguijuelas que consumen hasta el último centavo público del lugar.

Luego nos quejamos de la mala educación, de la agresividad y de la violencia en nuestras comunidades. Yo no veo otra salida a tanta hueste instintiva que no sea la educación y la promoción de la cultura. Por supuesto, la cultura no devuelve poblados mansos. Mientras más preparada esté una persona, más exigirá para sí misma y para su comunidad. ¿O me equivoco?

No, no me equivoco. ¿Por qué tanto enojo? Lean Risibles fondos para la cultura en Florida, escrito por Norma Niurka en el Nuevo Herald el 11 de mayo de 2009 y verán por qué ando tan enojada.