healthsymbolTumiamiblog tiene hoy la crónica de Rosy y su viejita diabética. Bravo, Rosy. Este es el otro lado de la historia de los servicios médicos, sus costos, Miami No. 1 de todo el país en costos, los fraudes al Medicare y Medicaid. Las medidas federales afectan a muchos que no tienen voz para quejarse:

…los federales han cerrado muchas agencias de servicio médico y ayuda doméstica, han recuperado miles de equipos inutilizados e innecesarios repartidos en apartamentos del Plan 8, en oficinas desmanteladas, direcciones inexistentes. Las agencias que no han sido atrapadas en el acto aún están siendo investigadas, los servicios interrumpidos. Producto del desmadre, el estrato social más vulnerable se ve afectado. Hace tres semanas que mi madre se quedó sin enfermera. El primer día del incidente me llama pasadas las ocho de la mañana (la inyección la recibe diariamente las 6:30 am, y ha de suministrársele a una hora fija): la enfermera no apareció por ningún lado.

Negritas mías. La madre de Rosy necesita de esos cuidados, y no hay federal, estatal o trabajador de la salud que tenga autoridad para suspender estos servicios que todos pagamos para que existan.

Yo me pregunto: ¿Por qué suspendieron los servicios de la mamá de Rosy si la señora es diabética y se puede probar? ¿Quién tomó esa decisión? ¿Cuántas personas en Miami están en ese mismo caso de la señora, pero sin la fortuna de tener una hija que se ocupe los cuide?

¿Cuántos hogares de ancianos han suspendido tratamientos necesarios y a cuántos ancianos?

¿Alguien está siguiendo la repercusión del miedo, las medidas estratégicas de los servicios grises, a la gente abandonada, especialmente, a esos padres y abuelos de la tercera edad que no tienen la culpa ni han participado en los fraudes y defalcos?

La semana pasada, una de mis alumnas, retirada, con un excelente seguro médico privado que heredó de su esposo, alto ejecutivo, me cuenta que le ha pedido a su hijo que si le pasa algo, que no llame al rescue, que se la lleve lejos de Miami en una ambulancia rentada, y si no llega a su destino, pues dice que prefiere morirse en el camino.

Tremendo. Y la señora no está sola. Por ahí encuentras todos los días más y más gente que ha dejado de confiar en la buena voluntad del negocio, las clínicas, las medicinas. Yo llevo a mi madre al médico cuando es estrictamente necesario. Hace una semana, me enteré que una de mis amigas, médico, pero que trabaja como técnica porque no revalidó su título, es la única flebotomista de todo el hospital donde trabaja.

Y esto también es asunto, en buena medida, de cubanos, pienso.

¿Algún programa de TV tiene en su programación ahondar en el tema de la salud en Miami?