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Mi ponencia fundamental en nota de blog vuelve una y otra vez a recordarles la fragilidad humana sin nacionalidades. La corta y estrecha memoria nacional fractura, se envuelve en velos, en seguidillas y manejos que terminan por empañar el entorno crítico más elemental. La limitación de las consignas formuladas en cuantiosas disertaciones, oprime y humilla a todo un pueblo día a día, mes tras mes, rosa de los vientos extraviada, puntos cardinales bosquejados a tropezones de obsesionado.

Así caminamos. Especialmente, presto atención al tono de la voz. Al tono de cada voz que escucho hoy. Ausculto con esmero aquellos discursos especialmente tajantes, engolados, definitivos, blancos o negros que exaltan en mí una mecánica evolucionaría instintiva. Y los salto. Reaparezco escéptica y reviso casi al dedillo furias, desconciertos, aconteceres, campañas, oratorias y la labor arqueológica de los celadores redefiniendo la incongruencia fantasmal, casi endémica de la cubanía y su condición autoritaria generalizada, único camino que aventuro como posible para llegar a ser indiscutibles cubanos libres.

En medio de este vendaval del XXI, recuerdo un poco de estadísticas y algún que otro dato mínimo: un 70% de los cubanos ha nacido después del 1959.

La estrategia del gobierno cubano hacia Cuba y los cubanos ha jugado un papel fundamental para los intereses del gobierno isleño de turno, pero también para terceros países durante un siglo, aún entre los límites del más férreo embargo americano de los últimos años. Actualmente, los intereses económicos han incrementado entre Cuba y Estados Unidos. Nada más habría que mirar hacia los negocios privados-nacionales que hoy crecen en Cuba. España, Canadá, Italia, México y otros se reparten la isla, gobierno envuelto, por supuesto. Especialmente en ese rubro del turismo y del alimento. Nada más tenemos que mirar hacia los lucrativos números del intercambio comercial Cuba-Estados Unidos y ese boyante incremento de comercio nada menos que durante 2004-2008 donde las restricciones fueron agravadas para los cubanos, pero fueron relajadas para los comerciantes de ambos espectros.

Estados Unidos se ha convertido en menos de cuatro años en el cuarto socio comercial de la isla. Nada más menciono este saber, de buena tinta, sobre cuántos terceros negocios progresan simplemente construyendo puentes ‘fantasmas’ entre Cuba y Estados Unidos a pesar del embargo, pero dejando a los cubanos atrás. El intercambio sería normal si los cubanos participaran, pero sucede que tanto para gobierno cubano como para los comerciantes e interesados foráneos, este asunto de hacer participar a los cubanos no interesa ni lo consideran rentable.

Reinventarnos. Si la libertad sigue siendo un grito, los cubanos estamos aún viviendo un acontecer del siglo pasado o de dos siglos pasados. Si palabras como libre y libertad continúan alzando, pero sobre todo imponiendo la voz por encima del que habla, si ese afán visceral sigue sonando a matraca, todos estamos malgastando energía y tiempo. Si a las provocaciones sectarias y virulentas de allá y de acá le siguen las reacciones recalcitrantes de acá y de allá, como pueblo no hemos crecido sólo un ápice en más de dos siglos.

Echo un vistazo, atenta los perfiles que aún siguen fragmentados sobre autonomía nacional y observo los pocos aciertos. Escucho las disertaciones sobre las diferentes franquicias y sobre la historia nuestra.

Reinventarse cuesta, sobre todo cuando los genes casi decretan todos conjuntos en los procesos centrales y circunstanciales.

Al menos, si nos cumplimos moderando el tono de la voz, existe la posibilidad de dejar atrás la primera piedra, que no es otra cosa que esta cultura esquizoide de dos barcos a la deriva en medio de este océano, dos barcos con el mismo pueblo oprimidos sin ton ni son.

Si vamos a seguir con la gastada y acróbata frase de “Al que no le guste que se vaya”, de ese pan ácido hemos merendado todos y nadie se va a ir de ningún lado donde nació y vive o donde llegó y vive. Primero allá y después aquí y luego por ahí, los hábitos cívicos constan en algunos casos, pero no pululan.

Siempre, oh altruismo, rondarán sin remedio, generación tras generación, una multitudinaria y multifacética fauna -en la que me incluyo- resumiendo y sustentando la crónica de la tragedia humana, de la tragedia cubana. Al final, volviendo a las auto referencias, y si observamos bien alrededor, no somos los únicos ni hemos sido los únicos que han pasado por ese puente cívico.

Libre y libertad, para volver a pulirlas, algo que se vuelve tarea primordial y ha sido relegada señal perennemente. Hasta ahora señal que camina arrastrando sus jirones, siempre aparte.

Updated: 31-5-2009 (Edición #2, que fue escrito de un tirón)