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Vaya, finalmente, después de que los votantes votamos NO para ese estadio de los Marlins que tiene el peor contrato gobierno-equipo de todos los contratos de todos los estadios construidos por ciudades-equipos del país, la Comisión de Miami-Dade aprueba más de $600 millones (y cuenten después lo que se agregará o se perderá) para construirlo en el ‘Game 6’ o Cero para los taxpayers, $600 para Marlins, políticos y developers. El lunes viene el ‘Game 7”. Vaya, vaya, en Miami, las decisiones no tienen en cuenta la situación económica de recesión o depresión) si los ‘developers’ lloran por contratos.

Ese estadio va a recordar una mala pasada a todos nosotros: en vez de compartir gastos, nos tocarán gastos adicionales a los taxpayers de Miami-Dade. Si no lo creen, vivir para ver. Ya verán.

En el nuevo acuerdo se modifica una cláusula que muy bien podría llamarse “la cláusula de la muerte”. Antes, si el dueño del equipo moría (o vendía) la ciudad iba a recibir 18%, pero recortes anuales en esas ganancias. Ahora, elevan a 70% el asunto, pero los recortes, si muere el dueño o se vende el estadio, vendrán seguramente.

¿Quién comenzará a pagar el estadio de los Marlins? El $$ que esperan del gobierno federal, seguramente. Para este tipo de cosas, ¿parece adecuado usar el estímulo federal? Otra: ¿Cuánto van a pagar los Marlins que ya cuentan con recortes de impuestos muy generosos en el patio nuestro de cada día?

¿Y después quiénes pagarán? Los taxpayers de Miami, seguramente. Developers, developers, otra vez llegan los developers. Continuará…