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Del gráfico: Los colores de los por cientos, del año y las flechas, son mías
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Ambos gráficos son de este reporte de Henry M. Paulson 2009.

Notas al margen de todas las noticias: la realidad de todos los días supera las cantidades que los medios publican. Los ciudadanos comunes juzgamos según chequera y gastos, según la escuela de los hijos, lo que aprende y lo fácil o difícil que resulta su educación, cuánto progresa en salario con respecto a sus padres, lo difícil o lo fácil de llevarlo o ir a un médico. Cuánto cuesta la medicina. Tan simple como eso. Por esa razón, escribo estas notas -percepción personal-, para los apasionados de ambos parajes y para los que pasen en busca del quehacer popular en Miami o en otras partes del país.

Personalmente, a mí no me resuelven la vida ni los $300 que envió la administración anterior ni los $400 que va a distribuir la nueva administración. Y me aventuro a decir que hay millones de gente como yo. La situación económica es, sin lugar a dudas, más compleja que tres palabras, $400 o $300 y crítica y tóxica para la mayoría de los americanos porque no depende de ‘arreglar’ una cosa en el país y en el mundo sino miles ‘desarregladas’ por tres décadas. Me incluyo en la mayoría silenciosa, esa que tiene que sobrevivir día a día y espera por los hechos asequibles en el quehacer cotidiano.

Independientemente de los bailouts al sistema financiero que no apoyo (ni anteriores ni posteriores) y del bailout-estímulo que sí apoyo y me beneficia ligeramente aunque no me hace saltar de alegría porque embrolla una aspirina para los dolores críticos de siempre: educación, empleos, lugar donde vivir, con qué comprar comida, lo que cuesta echar gasolina. La situación global financiera no parece ir hacia mejoras a corto plazo. A largo plazo… tendría que sentirlo en mi chequera. Y recién comienza la contienda con las presiones y el cabildeo, entre ellas, la más obvia, la de Wall Street que quiere que el gobierno le compre las acciones basura y siga priorizando al sistema financiero. Vuelven las protestas de aquellos insultados por la deuda externa del país y los tanteos iniciales de aquellos que vacilan aún ante una posible nacionalización temporal de bancos, que dicho sea de paso, fue la solución en los 80 para salir de la crisis.

Yo no sé qué conviene con certezas, yo solamente sé que, en la parte que a mí me toca, los abismos entre lo que gano frente a lo que tengo que pagar para sobrevivir, aumentan.

A diestra y siniestra, encuentro puntos, opiniones, controversias, y la realidad ineludible: andamos mal, con un salario nacional muy por debajo de un mínimo indispensable ($6.55 $7.25) y el costo de vida ha subido desproporcionadamente muy por encima de nuestros salarios. Además, entre el pan ganado y el pan que pagamos, pagamos impuestos todo el tiempo, impuestos federales, estatales, locales, en las tiendas, a la compañía de teléfonos, a la del cable, a la que provee Internet… Pagamos impuestos en el cheque del salario, sumen además el descuento en Social Security y Medicare. Después, pagamos impuestos estatales, impuestos de venta cuando compramos un simple objeto y pagamos impuestos a la compañía telefónica (casi la misma cantidad de impuestos que el precio de los servicios, al menos en el bill de AT&T) e impuestos a la compaña de cable o satélite, más impuestos por conexión de Internet… Pagamos impuestos por el techo ya sea propio o rentado. Cuando termina el año, pagamos impuestos otra vez. En una palabra, cuando la gente común habla de taxes/impuestos mezclamos todos estos taxes en el mismo saco. Si alguien suma todos estos impuestos ¿cuánto nos queda para vivir (comida y demás) después de ganar un salario promedio?

Por esa razón la gente está en contra del aumento de los ‘taxes’. Y estará en contra siempre, yo incluida. Ahora, el dilema está, principalmente, en que hemos descubierto que la supuesta reducción de impuestos otorgados en el pasado y esa reducción de impuestos por otorgar (en el bill de estímulo sobrepasan los $200 mil millones) no alcanzan a disminuirle equilibradamente las obligaciones fiscales a la mayoría de la gente, y beneficia solamente a un sector minúsculo de la población, demasiado abstracto, compuesto según el léxico de ‘pequeños negocios, compañías que crean empleos’. ¿Cuáles empleos? ¿Los de $6.55, $7.25, $8 la hora? Mejor para todos, ¿por qué no existe un tax? ¿Tan espinoso es reunir todos esos taxes y hacer uno solo federal-estatal-local? Sueño con un tax. Uno solo. ¿Será posible algún día?

Mi comprensión del asunto es limitada, por supuesto, en los extensos y académicos detalles del universo macro económico y micro económico. Pero mis neuronas me alcanzan para comprender que si vamos por las reformas económicas nacionales, estas tendrán que ser profundas. Y las reformas tendrán que reflejarse en mi cheque de salario mensual y en mi calidad de vida.

Todo lo demás que rebasa cien de palabras, esos discursos perfectos, las estrategias y retóricas de progreso, todas las insinuaciones o las frases aprendidas (más taxes, menos taxes) o los pretextos o las demagogias antiguas o las de turno (comunismo, capitalismo devorador o corporativo), no me convencerán. La realidad se compone de hechos que hablan por sí mismos, y ahora mismo, se puede comparar entre los 70, digamos, y los 2007 de dos personas ganando y viviendo en la misma profesión. Ustedes eligen si es maestro, profesor, médico, enfermero, o lo que quieran. Comparen lo que ganó y lo que gana y lo que tiene que pagar en renta-letra de casa, auto-seguro-gasolina y comida nada más. Comparen los por cientos. Esa es la cuenta que yo saco.

Miren las tablas que dejo aquí del reporte del ex Secretario de la Reserva, Henry M. Paulson de la situación del país. Más claro, ni el agua. ¿Quién paga más taxes? (el enlace a Financial Management Service del Departamento del Tesoro). Para seguir al anterior Federal Reserve chairman, Alan Greenspan que estuvo allí al menos durante tres gobiernos, sigan esto. Y entre sus otras declaraciones, todavía piensa que “We need not rush to reform“.

En el 23% de ‘All Other’ caen esos 56 billones del costo de educación. ¿Dónde van a hacer los recortes futuros del ‘gobierno creciente’? ¿Dentro de esos 23%? Humm. La cuenta, no me acaba de convencer.

En la distribución de esos impuestos que pagamos según el reporte de Paulson (sumen en la imagen que les dejo, Defensa y Veteran Affairs) tendrán 32.1% que aumentará seguramente porque lo mínimo que podemos hacer por los que han combatido y por los que están luchando es asegurarles beneficios y cuidados cuando llegan. En Wikipedia, encuentro otra tabla (del presupuesto que requirió W. Bush para el año fiscal octubre 2008-septiembre 2009) con detalles del presupuesto de la nación y observo que Defensa no es lo mismo que War of Terror ni Homeland Security (podríamos sumar lo que nos cuestan esos rubros separados en pedacitos) y que en Educación se gasta un 1.93% del presupuesto anual y en Housing and Urban Development se gasta un 4.75%. ¿Serán reales estos números? Si son acertados… el desbalance entre gasto y gasto es para correr. A ese presupuesto anual de la nación, sumen los ‘discrecionary spending’ que no vienen dentro del Budget, apropiaciones, como la guerra de Iraq y Afganistán.

Si todo terminara ahí, la concentración nuestra para seguir ‘el balance de la gran chequera’ no sufriría demasiado. Pero el asunto sigue. El presupuesto estatal y sus huecos negros. El presupuesto del condado y sus huecos negros. El presupuesto de cada ciudad y sus huecos negros. Por estados, del Census Bureau, esta tabla de taxes de los estados, desglosa los taxes del 2007. Reveladora. Si quieren revisar otros años, aquí. Comparen con la del 2001. ¿Pagamos más o menos taxes? Otras tablas interesantes aquí.

Más notas al margen:

Para ver los presupuestos federales anteriores.

Para ver las notas de prensa del Census Bureau relacionadas con las finanzas federales, estatales y locales.

La tabla general para explicarnos de dónde viene el presupuesto de la nación (Citizen’s Guide) data de 2001. En ella, un 48% de los impuestos recaudados son individuales. Los impuestos corporativos… vayan y lean. Guías para nosotros, están disponibles solamente estas aquí. La nueva Oficina de Obama que maneja el budget federal.

Los reportes del Recovery.gov, aquí.