tao-nov2008-color¿Consejo? Me pidieron uno (un teque) y lo dejo aquí para todos. Ante cientos de desconciertos, siempre es útil recurrir a la labor humana y recordar en colectivo de dónde vienen algunas palabras. La palabra de hoy: Moral. ¿Origen? ‘mos‘ ‘moris‘ latín y griego definiendo ‘costumbres’. Moral no significa nada ‘malo o bueno’, significa simplemente ‘costumbre’. La Moral se enseñaba en Roma y Grecia antigua como Ciencia. En la actualizad, la Moral se enseña, multifacética, como consecuencia de afiliaciones, ya sean sociales, naturales o religiosas.

Entonces  a nosotros, descendientes de vástagos arcaicos con las dos caras de la moneda moral en el espíritu, nos vendría muy bien repasar nuestras costumbres y repasar el concepto original de muchas de las palabras que repetimos desde cualquier postura o costumbre sin esa  ‘tensión’ de mi título delante. Y puede resultar efectivo tener mucho cuidado cuando a la palabra moral le agregamos absolutos y sustantivos y adjetivos como ‘poco’ moral, o ‘integridad’ moral, o ‘victoria’ moral, o ‘persona’ moral, o ‘obligación’ moral.

La Moral es una costumbre que acumula ciertos cánones de cada cultura y genera hábitos. Les recuerdo esto que salta desde mi mala memoria y no puedo decirles cómo llegó a ella:

Crea un pensamiento y tendrás una idea. Crea una idea y tendrás un hábito. Crea un hábito y tendrás una voluntad. Crea una voluntad y tendrás un destino.

¿Qué es ‘malo’ y qué es ‘bueno’ desde la costumbre de alguna que otra moral? La soberbia, la violencia, la mentira, el odio, la venganza, la vida sin una labor diaria constructiva, sin un sentido colectivo de unión. Malo, malo.

Desde todas las ‘escuelas’ de moral, sigue siendo controversial la idea de que el fin justifica los medios.  Si estos son destructivos, ya sean emocionales o sean acciones físicas, ¿dónde dejamos la consumación, que muy posiblemente sea para la mayoría de nosotros la misma, universal y constructiva?

‘El que conoce lo que es suficiente, es rico’ dice el Tao. Y ese precepto se repite en todas las enseñanzas morales (ahora sí la empleo 100 por ciento como costumbres de un grupo) religiosas y filosóficas con muchas variantes de este hacer colmado de rutinas útiles o destructoras.

Ojo con el ‘tipo’ de  costumbres que envuelve tu vida. Ningún edificio moral puede respaldar y justificar una actitud destructiva. Las costumbres están hechas de hábitos, y los destructivos se pueden modificar sin recurrir a caminos tenebrosos bajo el manto de ‘buena’ moral o de ‘victoria’ moral o de ‘obligación’ moral.

Confesión: En ese camino, yo pertenezco a ese grupo dentro de los relativistas que no se afanan para probar la moral absoluta ni pueden juzgar al otro porque tiene costumbres o hábitos diferentes. Para mí, aquellos fundamentos de la naturaleza humana que construyen son más íntegros. Aquellos que destruyen, bajos.