Esta es para mis refractarios, esos seres de la galaxia del cíber o de la vida real más afligidos por la propia penumbra oculta de lo que puedo estar que yo que, afortunadamente, cuento con ciertos dones olímpicos. ¿Todavía no lo creen? Críos de las pujanzas, el mundo es largo, ancho y este que nos ha tocado es también esférico. No pierdan de vista qué variedad de mesuras y matices pueden vivir del pe hasta el pa en todas partes.

Los palcos para contemplar el juego son fenomenales, pero esta chef se afana para convidarlos a todos con platos sabrosos, suculentos. No se golpeen contra las paredes. Refresquen. Crezcan y pasen por Epicurious a buscar sabrosas recetas porque esta vida es una. Una solita. Y quien a estas alturas no la haya disfrutado a conciencia, se ha perdido una ración de ambrosía.

La foto es de un tapioca Tai exquisito.