Ya veremos las encuestas mañana, pero me parece que ya se ha terminado esto. Obama ganará en noviembre. Ese es mi presentimiento general a menos que ocurra un milagro en la campaña de McCain porque este tipo de debate perfila, sobre todo, cómo piensan los candidatos y creo que le ha dado a Obama hoy ventajas que yo esperaba que McCain tuviera en su haber por el tipo de formato.

Como era de esperar, las tenciones son grandes. Y las diferencias entre los candidatos se hacen más explícitas, tanto en lo que se refiere a sus intenciones nacionales como en las estrategias internacionales. No he escuchado nada relevante que no haya escuchado anteriormente. Pero sí contemplé palabras y acciones. Y entre las palabras y las acciones, a veces, hay distancias insalvables.

Al final, en C-Span se puede ver mucho más tiempo el post debate, por eso prefiero verlo en ese canal. Dos detalles que me parecieron de muy mal gusto si es que somos ese país civilizado, líder en el mundo, que hará lo posible por mantener ese liderazgo y el nacional. McCain y Obama se dieron la mano al incio, pero al final, McCain pasó la línea marcada de Obama y no le dio la mano a Obama cuando se la extendió.

Aparte de los ‘issues’, esos dos detalles son resonantes, especialmente el último y seguramente contarán en mi voto. Me imagino que para los que lo contemplaron, también afectará la manera en recibieron los gestos y como consecuencia, la manera cómo votarán.

Aún con estas premoniciones del inicio, no descarto las sorpresas. Ya sabemos que de eso se trata cuando hay elecciones. Las sorpresas abundan cada 4 de noviembre.