Su presencia creó commoción en la inauguración de la convención demócrata en Denver. Mucha gente que ahora tiene más de 50 años pudo sentir los 60 en el aire, en el resumen, en la presentación épica e ideal que se propusieron los Dems con el Sen. Ted Kennedy. Ted Kennedy ha transitado 48 años en la política americana siempre percibido como una figura mayor, respetable, poderosa, imagen en parte heredada de su familia, especialmente la que fue marcada por la tragedia de sus dos hermanos asesinados, John F. Kennedy y Robert Kennedy y otra ganada en el terreno del Senado. Los calificativos políticos sobraron ayer con su aparición legendaria en la Convención Demócrata en Denver, en plena batalla contra un cáncer cerebral, para “pasar la antorcha” de los Kennedy a Obama. Su breve discurso apuntó al blanco, esta vez, dejando claro que, por la parte demócrata de los Kennedy, serán las nuevas generaciones quienes se harán cargo del destino del país. (Vídeo del discurso de Ted Kennedy)

Para bien o para mal, y hasta para los descreídos, Obama es la “nueva generación” dem que se hace cargo de la nación. Por la parte republicana, esa “nueva generación” también existe y lucha en el mismo seno del partido para abordar el nuevo siglo reinventando su discurso y sus posiciones. Después, habló Michelle Obama, en un tono leve, casi narrativo, asegurando a los que la escuchaban que ella y Obama no eran muy diferentes de ese americano medio que aún se pregunta quiénes son realmente los Obama y cuáles son, en pocas palabras, los cambios que prometen. (Vídeo, discurso Michelle Obama)

La esperada de la noche de hoy martes es Hillary Clinton. Otra de las fuerzas mayores del partido Demócrata. Podríamos decir, “la otra fuerza mayor” de los Dems aparte de los Kennedy. Lo que ya sabemos es que no habrá traumas mayores en la ‘unión’ que la convención busca a toda costa. Los Clinton endorsan a Obama, seguro.

La convención Republicana en Saint Paul será del 1-4 de septiembre. Allí, los Reps presentarán su plataforma y se unirán —que también andan en tornados internos—, como intentan hacer los Dems, para los dos meses que seguirán, esos de furiosa campaña en busca de la Casa Blanca.

¿Qué vendrá después? Una larga lista de ataques de un lado hacia el otro, Dem-Rep; unas plataformas que prometen a unos y a otros los deja pensando, dos candidatos asombrosamente descoloridos —ojalá que sea sólo apreciación mía y que yo esté equivocada— y un 4 de noviembre como casi todos, súper competitivo, increíblemente impredecible.