Una de las tareas de mis largas vacaciones ya casi llega al final. ¿Qué hago? Pinto la casa. No, mejor dicho, pinto mi apartamento y puedo asegurarles que esto es una terapia mayor. Estaré sola por 15 días y disfruto la soledad mientras hago algo productivo, ya la casa pedía a gritos una manito de pintura.

Soy optimista, en realidad me falta más de la mitad de la pintadera porque ahí esperan los estantes de cocina, dos muebles, la última mano de pintura de la sala y arreglar el despelote. El cuarto de mi madre lo dejaré para el final, pero final-final, con todo en su lugar, limpio, ordenado… uff, me cansé.

Así que estaré de vuelta, calculo, para el miércoles, aunque antes de ese día puede que suba algo nuevo, ni yo misma sé, así estoy de despistada.