La liberación de Ingrid Betancourt, tres estadounidenses y los otros 11 militares colombianos secuestrados por las FARC marcan un punto crítico en la política latinoamericana. Especialmente, si eres hispano, sigues esto casi al dedillo, estés donde estés, chismes y dime que te diré aparte. La sensación de alivio, de alegría y de satisfacción ante ese impecable operativo de las fuerzas colombianas está presente en todas las conversaciones y en todos los hogares hispanos. ¿Que esto se logró porque había tres americanos que rescatar y los rumores de que estos pagaron a las FARC $20 millones para liberar a Ingrid? ¿Que las gracias se dirigieron equivocadas y hacia Chávez? ¿Y qué? Rumores sin confirmar. Lo que cuenta aquí es el resultado de la operación Jaque y el futuro esperanzador que se avizora en Colombia y en la región. La violencia ha perdido. El ganador es el presidente Uribe, y como ha dicho Ingrid en Francia de las negociaciones, que “terminaron en un consenso extraordinario”.

El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, merece un gran reconocimiento. El valor de aquellos que participaron en el rescate, también. Y nosotros, los que especulamos frecuentemente sobre el futuro de nuestros países, no hemos dejado de pensar en la posibilidad de que ahora Ingrid se convierta en un símbolo más allá de las fronteras colombianas, para bien de Colombia y de la región. Especulaciones. Mucho dependerá de ella, y otro tanto, de la voluntad política de los que ahora sustentan los cargos de gobierno. Su padre fue ministro de Educación en Colombia y embajador de la UNESCO, y diplomático en Francia. Ingrid estudió Ciencias Políticas en Francia; y estuvo casada con el diplomático francés Fabrice Delloye. Sus hijos son franceses. Ella es colombiana y francesa. Si Ingrid Betancourt, por esas contingencias del destino, se convierte en la sucesora del actual presidente Uribe, eso marcaría, aventuramos,  la desintegración total de las FARC.

Ya sabemos que ahora, mensualmente, desertan de las  filas de las FARC aproximadamente 300 guerrilleros. Desde hace mucho los colombianos están hastiados de tanta violencia, muertes, destrucción. El momento es crucial para Colombia y para Latinoamérica. La región necesita un balance para conciliar un después en el panorama, más allá del histriónico Chávez en Venezuela. Y si el éxito de esta operación Jaque tuvo también su carga simbólica de paz entre sus similar ‘apariencia’ a la de la operación Emmanuel de Chávez en el 2007, con  camisetas del Che Guevara y los helicópteros también pintados de blanco que hace dos años se utilizaron, ahora el símbolo de “paz y revolución” ha cambiado por otro, y su lectura-lección entre líneas es ‘paz, pero No a la violencia’. Por la fuerza, matando, secuestrando, imponiendo demagogias e ideologías, tarde o temprano, la fragmentación estéril  y el deterioro más disonante se imponen, qué remedio.

Por supuesto, la ironía da pie a las ideas mientras especulamos. El ser humano reacciona de manera muy curiosa en todas partes. La mayoría de las veces, y especialmente en política y en diplomacia, muchos no quiere ver ni oír a la otra parte. El sentido común brilla por su ausencia en demasiadas fracciones neurálgicas del planeta. ¿Será Ingrid Betancourt la próxima presidenta de Colombia? Lo único que sabemos es que los presidentes se eligen a dedazo por aquí, por allá y por acuyá.

Pase lo que pase, esperamos lo mejor para Colombia y su gente. Y para la región, que falta le hace. Y para Ingrid Betancourt, que seguramente jugará un papel relevante.

El resumen, con vídeos incluidos, está en BBC. Último vídeo: ‘Video shows daring Colombian raid’ (BBC). desde ahí accesarán todo lo demás.

Foto-montaje: fotos de vídeos de la BBC