“Un gobierno popular sin información pública no es otra cosa que una farsa o una tragedia o quizás ambas cosas”. Madison

Frase de presidente y un esfuerzo para explicarles tres cosas en ‘un dos por tres’, una, la deuda de Hillary Clinton, dos, la reunión hoy en el pueblo de New Hapshire, Unity, tres, por qué algo se ha roto definitivamente en el entusiasmo de los votantes dem después de estas primarias.

La deuda de Clinton: La desinformación y la parcialidad siguen, perversas, por  todas partes. Hillary no espera  el dinero que ella le prestó a la campaña. Pero tanto ella como sus seguidores esperan que los otros $10 millones de la deuda se salden con donativos de la gente de Obama. ¿Por qué? Si el presunto nominado demócrata va a recibir ayuda ($$$$ y votos) de Hillary en su campaña por él, y sabemos que detrás de ella hubo 18 millones de votos y  un impresionante equipo de donantes (fíjense que Obama recaudó $287,397,945 y Hillary recaudó $229,422,030), o sea, ella tiene, no dos o tres pesos, sino muchísimos más millones  que los de su deuda para  aportar a la campaña, esa deuda debería de haber sido eliminada ya, en 24 horas y sin tanta duda y ‘aspaviento’

Dos: Hillary Clinton y Barak Obama se reunieron hoy en Unity, NH. El pueblito votó en las primarias mitad y mitad por ellos. Desde allí, aspiran a convencer a ambas bases de que no son enemigos, que los objetivos son otros y más inclusivos y universales, ‘una América para todos’, ‘un mejor país para el futuro’. Vale el esfuerzo.

Tres: especialmente dirigido a mi alumna insultada: Sí, los cadidatos se dijeron -principalmente dijeron  las campañas y los estrategas, seguidos por el buzz de Internet y lo dicho fue ampliamente polarizado por los medios de comunicación, blogs, etc- hasta alma mía, pero ¿qué se puede esperar de una campaña política? ¿Acaso no recuerdan los ‘alma mía(s) de W. Bush y McCain en el 2000?

Muchos perciben soberbia, insolencia, deslealtad e indolencia en la campaña de Obama frente a Hillary y más allá al legado de Bill, que ha sido el único dem elegido dos veces desde hace muchos años y que tuvo que gobernar con un  Congreso y Senado republicano. Muchos perciben ‘bitter’ (amargura), trapos sucios y ‘puñaladas traperas’ en la campaña de Hillary contra Obama. Mi pregunta es, ¿Cuándo la sangre ya ha llegado al río (y hasta con algunos insultos y engaños), es posible la unión de ‘la base’ que pretenden ambos? Todos, absolutamente la inmensa mayoría de nosotros ha observado a los medios de comunicación, seguido de cerca las actitudes y notas de prensa  de los voceros de las campañas, reparando en los ataques de los trolls de las bases y los ‘spoilers’, y contemplado a esos ‘grass roots’ que se pasaron de la raya. ¿Unidad? ¿Será posible? ¿Frente a McCain que no es W. Bush por mucho que lo pinten igualito?

No sé. Tiempo al tiempo, y queda mucho para noviembre. Si de algo ha servido la implosión del partido demócrata ha sido para revelar no su diversidad, que ya la conocíamos, sino su falta de un sistema simple donde el nominado sea realmente un candidato de la mayoría. La realidad, les guste o no les guste,  es que la mitad del partido Dem no se siente representado por Obama. La otra mitad pro  Obama, ya se siente ‘traicionada’ contemplándolo  cómo hace equilibrios para lograr un centro. De tanto equilibrio, hasta está de acuerdo con la nueva ley de FISA, asunto que a las bases progresistas les ha preocupado y han luchado por esto durante más de siete años.

Para los intrigados por mi voto: Aún no sé cómo voy a votar, me incluyo dentro de ese ‘ 30%’ de votantes que pueden cambiar de opinión a última hora. La sensación que tengo es la siguiente: no vamos a ver muchos cambios en Washington ni con Obama ni con McCain.

Decidiré este asunto del voto una semana antes, cuando ya haya visto suficiente. ¿Por qué? Ninguno de los dos candidatos me satisface. Al final, voy a votar por el que considere ‘mejorcito’. El mejor no existe. Y en el peor de los casos, si termino por no decidir a ninguno, dejaré en blanco las presidenciales. Votaré, porque se deciden puestos importantes a nivel local y congresistas, pero no cargaré con mi conciencia deprimida por un voto por gusto, ni por Obama ni por McCain.