La palabra que escuché en el discurso de Hillary es ‘suspende’. No escuché ‘concede’.. ¿y ustedes?. Volveré sobre él. ¿Retiene a sus delegados aún? No lo sé. No me queda claro y nadie está hablando de eso en ninguno de los sitios donde busqué. Si encuentro algo, les dejo saber en este mismo post. Update: Sí concede, dijo así:

“Today as I suspend my campaign, I congratulate him on the victory he has won and the extraordinary campaign he has won. I endorse him and throw my full support behind him and I ask of you to join me in working as hard for Barack Obama as you have for me.”

Pero retiene a sus delegados para negociar en Denver sus issues de campaña. Su discurso es uno de los mejores discursos que le he escuchado a un político desde que sigo de cerca las campañas presidenciales en Estados Unidos. Y los he escuchado casi todos de ambas partes del 1992 hasta la fecha. Aquí lo tienen en cuatro partes: Parte I, Parte II, Parte III, Parte IV. Para los que quieran leerlo, este es el enlace.

Sí, comencé muy tarde en esto de observar por dónde le entraba el agua a… Washington, hastiada yo de no advertir los por qué de lo que ocurría a mi alrededor y en un país que se ha diferenciado por promover el progreso. Sí, ya sé, también ha hecho muchas veces como el cangrejo y se ha embarcado en jornadas catastróficas.

Pero esto es sobre el discurso. Clinton ha resumido con habilidad y claridad y de manera inusual en la arena política, el proyecto americano, ese que ha ido oscureciéndose año tras año, generación tras generación; y ha recordado del pe al pa historia, desencuentros, aciertos, desventuras de ese camino y su argumento para mantenerse en la arena política. Tomen nota, ilusionistas: El suelo americano no le pertenece a la derecha ni a la izquierda. Le pertenece a los americanos, todos. Sí. Y hemos llegado a un punto inevitable donde mejor vale reconocer que esta vida es un proceso dinámico. No es posible detenerlo o hacer como el avestruz. Un paso atrás (W. Bush) y los extremos surgen y se multiplican en la derecha y en la izquierda. Que la providencia nos salve de los extremos, ambidiestros y deplorables. Ay. Casi estoy pidiendo un milagro. A dónde hemos llegado.

En noviembre, la gente votará intuitivamente por el candidato que le guste más que puede que no sea el más apto para gobernar el país o quizás sí. Si nos equivocamos nuevamente, nos llevará la rumba cuatro u ocho años más. Peor de lo que estamos, me parece difícil que podamos estar. Salga quien salga diestros o zurdos. Y habrá que votar porque en esa boleta también está en juego quién nos representará en Washington, leyes controversiales y bueno, ya saben.

Volviendo al discurso de Hillary, ahora le toca a Obama llegar a la gente, y su tropa, esos admiradores reverentes, muy bien podrían comenzar por disculparse. ¿De quién? De aquellos que han insultado y ahora necesitan más que nunca. Digo, si es que este sector de los dems quiere ver a su candidato en la Casa Blanca. En este preciso momento, muy bien pudiera, el moderado McCain, ser el próximo presidente de EE.UU… si no se prostituye con la extrema derecha ultra irracional. Por fortuna para todos, W. Bush sale del espectáculo. McCain o Obama, ese es el dilema. Barr está fuera del juego.