Quizás el ansiado e ideal balance de la vida no es otra cosa que un artilugio de la Fe, única reliquia que quedó con Pandora en la caja. Inexistente o volátil, el legendario retoño atina a percibir los traumas de los dioses, que vaya usted a saber qué liberadores pueden resultar. Cuenta la mitología griega que antes de Zeus reinaban los Titanes. Prometeo y Temis eran de esta raza, más antigua que los de Zeus. Después de una larga guerra de 10 años, Zeus triunfó sobre los Titanes. Lo cuentan algunos trozos posiblemente escritos por Hesíodo ocho siglos antes de C. en Theogony / Teogonía; y escritos además entre crípticas representaciones.

Pandora, la primera mujer y la mujer perfecta fue creada por Hefestos con los mejores atributos de Afrodita y de otras deidades, que le colocaron otras por las mismísimas órdenes de Zeus pensando en cómo vengarse de Prometeo, el titán que robó el fuego y se lo regaló al hombre. Dice Hesíodo que el gran dios le regaló a Pandora el día que se casó una caja que contenía la guerra, las enfermedades, la vejez, la locura, el vicio, el crimen, la muerte, las mentiras, los celos, el hambre y otras calamidades. Una de las virtudes otorgadas a Pandora fue la curiosidad. Y Pandora abrió la caja. De ella salieron todos los monstruos atroces menos uno. Dentro de la Caja quedó la Fe:

Hope is the only good god remaining among mankind;
the others have left and gone to Olympus
Trust, a mighty god has gone, Restraint has gone from men,
and the Graces, my friend, have abandoned the earth.
Men’s judicial oaths are no longer to be trusted, nor does anyone
revere the immortal gods; the race of pious men has perished and
men no longer recognize the rules of conduct or acts of piety.

M.L. West cree que Pandora se casó no con el hermano, sino con el mismísimo Prometeo y la versión de Hesíodo no es concluyente. West refiere a los curiosos al Catalog of Women y apunta: “…as preserving this older tradition, and that the jar may have at one point contained only good things for mankind.”

‘La caja contenía solamente cosas buenas’. Como sea, el regreso al pasado seguirá inconcluso. Y en él, el morbo tantas veces traducido de Zeus con venganzas y cajas retorna revelador. ¿Fueron los verdaderos atributos de Pandora o fue la maquinación rencorosa atribuida al dios griego los que terminan siendo protagonistas significativos de Hesíodo a falta de otro narrador que representara la otra tirada sagaz del momento con personajes menos tremebundos? Y después del escritor llegan los intérpretes. Algunos creen descubrir en Pandora a la debilidad, a la liviandad, porque se dejó llevar por la curiosidad y abrió la caja. Otros no están tan seguros. En ambos casos, tanta letra sobre el tema termina apedreando al mensajero y dejando el mensaje en el limbo de los limbos.

En esta parte de este mito particular de la cosmogonía helénica predomina ese costo del fuego, águilas picoteando el hígado de Prometeo hasta que Hércules lo libera 30 años después; y Pandora con la nociva caja. Vaya fantasía frecuentada de siglo en siglo.

Qué peso pueden tener las palabras. Para improvisar un descuido no hace falta leer mucho entre líneas. Nada más agarren una leyenda y si no encuentran una, pues abran un periódico de hoy. ¿Y dónde está la ironía divina del siglo XXI? Ah, las creaciones de espacios con imágenes, no se pierdan este vídeo.