Acabo de encontrar un artículo de opinión de Elizabeth Edwards titulado ‘Bowling 1, Heath Care 0‘. Una crítica aguda a la prensa del país por la manera en que cubre (o envuelve) las noticias, especialmente, sobre qué resalta y qué deja fuera de la cobertura esa prensa en las campañas políticas. Cita un estudio del Project for Excellence in Journalism and the Shorenstein Center on the Press, Politics and Public Policy del 29 de agosto de 2007 que devela que el 65 por ciento de las noticias de la campaña son dedicadas a la estrategia de los candidatos y solamente un 15 por ciento a las ideas y a las propuestas de los mismos. Miren el gráfico que les he colocado a la izquierda. Las coberturas de prensa por candidatos. Los números hablan por sí mismos. Y el estudio es del año pasado. Imaginen. Transparencia que no vamos a tener. Información que nos interese, vital, tampoco. En la página principal del website, tienen hoy cuántas noticias han generado los candidatos. A Mc Cain casi no le hacen caso, hipnotizados con este cuento de nunca acabar de los dems.  

A Mrs. Edwards le preocupa lo mismo que a todos nosotros que seguimos este proceso de ardides mediáticos entre verdades deformadas y farsas encubiertas. Si los votantes no están bien informados -tarea que idealmente debiera recaer en los medios de comunicación- van a elegir para el primer puesto de mando a un candidato equivocado, uno incapaz de tener sobre sus espaldas la inmensa responsabilidad de tomar decisiones óptimas. Ya hemos visto suficientes desatinos llamados ‘grandes decisiones’ a lo largo de muchos años y casi todos sabemos el precio de las decisiones desafortunadas.

E. E. compara la manera de elegir de la prensa. El candidato, por un lado y por el otro, se elige como un personaje de novela -o de cine, ojo peligro-, el héroe,  la mujer, el afroamericano, el hispano. Su plataforma, esa que pedimos a voces los votantes, queda en segundo plano. Nos señala, además, la consolidación de medios que ha venido ocurriendo poco a poco y sus consecuencias, por ejemplo, en las decisiones de qué se publica o no que en manos de los gerentes de esos conglomerados, no donde debiera decidirse, en la sala de redacción. Traduzco apresuradamente, algunos párrafos:

‘Las noticias son diferentes de otros programas de televisión o de contenidos impresos. Es esencial para un electorado informado. Y un electorado informado es esencial para la la libertad en sí misma. Pero mientras las corporaciones para las que las noticias no son un recurso primario de ganancias o destreza decidan que información sobre los candidatos ‘vende’, no estamos funcionando tan bien como pudiéramos [si en su lugar] hubiéramos tenido una prensa inmersa y escéptica que nos merecemos.’

Acota que el futuro no se avizora mejor y menciona los recortes de la división de noticias de CBS, un patrón de la consolidación de los medios en un periodismo de ‘one-size-fit-all’:

‘Las compañas estatales no son mejores: sin una prensa que los presione, los candidatos con propuestas que no son viables se escapan de las preguntas incisivas. Todo esto deja a los votantes con la incertidumbre sobre qué visión tiene más sentido para ellos. Peor, nos permite ignorar asuntos y concentrarnos en cosas que no son importantes. (¡Miren, la prensa ni siquiera piensa que aquí hay una diferencia!)’

La tarea de los periodistas se diluye en un universo donde importa más qué comercial pasa y cuántas ganancias deja a la cadena o al periódico. La prensa involuciona. Superficial. Distorsionada. Evasiva. Los votantes deben adivinar, casi por intuición, quién puede ser el mejorcito de los que llegan a las finales y que nunca son totalmente admirados ni son los mejores. O la otra y peor, los votantes votan apasionadamente en estrictos bloques por un candidato que ha vendido una imagen de protector de sus vidas diarias aunque en la realidad ninguno haya levantado un dedo para componer nuestras vidas.

Componte tú y deja la política a un lado. Sigue la retórica, pero lee entre líneas. Vota al final por el tin marín de dos pingüé, cúcara mácara a ti tere fue por un candidato elegido por los medios, que influyen en la opinión pública desastrosamente, y en las primarias, más. Qué remedio.

Más detalles, gráficos, numeritos en: Journalism.org

THE INVISIBLE PRIMARY-INVISIBLE NO LONGER / A First Look at Coverage of the 2008 Presidential Campaign (October 29, 2007) 

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