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Vota por el NO, Venezuela. Las constituciones de las democracias son las columnas vertebrales que preservan los derechos civiles y libertades de la gente. Cambiar las constituciones es tarea arriesgada aunque las propuestas de cambios varían de un extremo a otro del planeta. El cambio que propone Mr. Chávez modifica 69 artículos constitucionales, la mitad, iniciativa suya, pero el mayor naufragio observado se relaciona con su idea de enmendar la constitución de Venezuela para que extienda infinitamente la posibilidad del presidente a continuar en el poder:

“La reforma constitucional que votarán los venezolanos consta de 69 artículos, la mitad de ellos iniciativa del presidente Hugo Chávez. Los otros 39 artículos fueron propuestos por la Asamblea Nacional.

El bloque del SÍ, acreditó a 55 mil 75 personas, mientras que el NO será supervisado por 42 mil 959 delegados o testigos.

‘Los 3.2 millones de barriles diarios que produce Venezuela, no saldrán al mercado. Nada, ni una gota’, afirmó.

Chávez cree que esto dispararía el precio del barril hacia los 200 dólares”.

Dejando a un lado el desatino de las intimidaciones histriónicas del presidente Chávez (la realidad es que Venezuela vende casi la totalidad de su petróleo a Estados Unidos) resulta delicado un ‘si’ para tantos cambios a una constitución (69) que recorren desde chicha hasta limoná mezclados y re-mezclados. Más peligroso aún, dejar la puerta abierta, en Venezuela (y en cualquier parte), para permitir mandatos caudillistas interminables.

Independientemente de los fraudes electorales que pudieran darle un segundo término a un presidente (dure 12 años, como en México u 8 años, como el de Estados Unidos), y más allá de los oscuros recovecos de las campañas políticas para reelegir a los presidentes por todas partes, siempre existe la posibilidad (y en muchos casos el alivio) de ver vencido el período de gobierno presidencial y de tener antes las puertas la oportunidad de llenar la vacante con otro posible candidato. El que sea, pero otro candidato.

Venezuela corre riesgos democráticos que pudieran ser insuperables a corto y a largo plazo. Por el NO hay millones de venezolanos preocupados por esta extensión de poderes. Por el SI, los seguidores de Chávez.

Mañana se decide, en las urnas, si triunfa el sentido común (NO) o la pasión nacionalista que impulsa Chávez para lograr adeptos (Sí).

Debería estar prohibido exaltar a los pueblos. Deberíamos tener leyes funcionales (todo un reto para los legisladores que hacen leyes para todo, menos para lo que más necesitamos) que sancionaran a aquel que intenta olvidar la razón generando discursos atemorizantes, amenazadores, siempre repletos de alertas ante el mal del malísimo y remalísimo enemigo y conduce a sus pueblos a actuar por reflejos instintivos.

NO, Venezuela. Tu presidente vocifera, provoca, contamina la democracia. Di mañana NO a los extremos.

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