…y en el antiguo parque Menocal (entre la calle 15 y 17; y 6 y 8 en el Vedado, La Habana, Cuba) lleva allí, aproximadamente, 17 años. Casi dos décadas. En ese parque caminé por primera vez, jugué después, crecí, lloré, me enamoré, lo recorrí y lo conozco profundamente.

Hace unos días hice un álbum en Picasa (Google)  en Flickr.com con algunas imágenes de mi querido parque. John Lennon está en la foto, pero llegó después a él, cuando ya yo me había ido de Cuba. Lennon siempre estuvo presente entre los jóvenes de mi generación. Y los que nos siguieron. Y los más jóvenes.

No sé a quién se le ocurrió la idea de esa estatua que tiene también su historia tragicómica. Cuando la pusieron allí, alguien le robó los espejuelos. Varias veces, no una ni dos, John Lennon se quedó sin gafas. Por esa razón y porque el surrealismo rodea muchas anécdotas de mi tierra, Lennon tiene un guardespaldas 24×24 de los días que ha estado sentado en el parque… y lo ha tenido cerquitísima por 17 años. En serio. A Lennon lo cuida un celoso vigilante para que no le vuelvan a robar los espejuelos.

Hoy, un ‘anchor’ de la televisión en español (Canal 41) descubrió mi foto en Internet. Estoy segura que era mi foto. Lo gracioso ha sido su comentario. Sugiere que nosotros no sabíamos quiénes eran The Beatles… y dijo más o menos: ‘ahora es que descubren a Lennon en Cuba’.

Así son los abismos que transitamos todos los días. Yo aprendí a bailar a los nueve o 10 años con música americana y en especial con The Beatles. Vaya sortilegio. Estaban prohibidos allá, eso es cierto, como muchas cosas que estuvieron y aún están prohibidas en esa isla a la deriva. Pero The Beatles llegaba igual, iba a las fiestas con nosotros en ‘placas’ (discos) hechos de contrabando en el mismísimo ICRT. Nos sabíamos las canciones, casi todas, de memoria. Y las cantábamos en inglés-caribeño a toda hora y en cualquier lugar.

Van Van, etc, llegaron mucho, pero mucho después…
Cuántas cosas se quedan en el aire, sin llegar a flote. Hoy es mi foto en la tele… con información derivada, escasa, a tropel. Comentarista a la deriva. Mañana, la providencia sabrá.

Mi álbum del parque John Lennon, Vedado, La Habana, Cuba, para los que quieran verlo, tiene pocas fotos, pero ahora esas fotos tienen una corrección. He dejado claro el tiempo que ha pasado desde que esa escultura se sentó en uno de los bancos de mi parque: alrededor de 17 años.

Por si acaso. La noticia puede leerse así: la memoria falla muchas veces y las neuronas ajenas nadan y nadan hasta llegar a un parque lejano donde extrañadas, le echan confeti a mi parque por culpa de un karma que nada tiene que ver con la escultura, menos conmigo, con muchos de nosotros…; y entre dolores y naufragios, la razón desaparece en la pantalla de la tele, consumida.

Aquí estaba la foto de mi álbum, pero ya no existe el enlace. (Updated: 11 de julio, 2008)