Nunca antes la atmósfera había estado en posición tan vulnerable. El jueves, el reporte de un equipo de científicos del gobierno (NASA) anunció que el agujero de la capa de ozono del Ártico es más grande que nunca.

La protección de la Tierra depende de que no se filtren los rayos ultravioletas y esa capa de ozono nos protege de ellos. El crecimiento de este agujero es debido a los gases que nosotros producimos y usamos día a día. Nadie es responsable y todos somos responsables. Por esa razón no imagino a padres, abuelos, familia, decir que aman a sus hijos y a sus nietos; y a la vez, actúar sin importarle lo que está pasando allá arriba, en el cielo del planeta.

Entre el 21 y el 30 de septiembre este agujero fue el más grande de todos los tiempos, de 10.6 millones de millas cuadradas, comparado al territorio de América del Norte, según Paul Newman, científico del Goddard Space Flight Center de la Nasa. El ozono se mide en Dobson Units. En octubre, esta medición arrojó 85 Dobson Units. Muy por debajo de los 300 en julio.

Esta cantidad de gases que afectan nuestra atmósfera se deben a muchas y variadas actividades, al consumo del petróleo, al uso de carbonos, y particularmente a la actividad de industria pesada que es responsable de las mayores emisiones. Los autos que usamos también liberan monóxido de carbono en cantidades suficientes como para pensar dos veces antes de consumir más gasolina de la necesaria.

El problema mayor con algo tan dañino, y responsable también de muchas enfermedades, es la politización del asunto. La gran tragedia sigue estando en la ineficiencia de Washington, y en el caso nuestro, también de Tallahassee.

Enlaces:

NASA Looking Earth; NASA Ozone Resource

(Foto: NASA)