Margaret Spellings ha develado su idea para ayudar a resolver la enorme crisis de las universidades: En primer lugar, crear una base de datos tipo Walt-Mart o Costco donde las madres, los jóvenes y los retardados puedan ‘comprar’ la universidad, el título ansiado… y los sueldos de posgraduados, que no son los mismos y dependen de la universidad… ¡como se compra un auto!La Sra. Spelling olvida que ya existe una base de datos excelente, llamada ‘America Best Colleges’, y recordarla ahora puede librarnos de gastar billones por error y descuidos. Spellings, según leo, hace énfasis en esta base de datos y en algo así como una ley No Child Left Behind de high school o performance, performance, performance.

Y sí, los grados son importantes y la calidad de las escuelas también. Pero más que todo, y ahora mismo, hay que encontrar la manera de ayudar rápidamente a la clase media y a los jóvenes a pagar sus estudios o nos lleva el tren.

Sin embargo no se trata este problema en serio y seremos los últimos de la lista en graduados universitarios. Spellings no menciona alternativas serias, no sé por qué. Muchos recordamos que en los últimos 10 años los costos para estudiar en la universidad han aumentado un 82% (el promedio es 51%).

¿Qué familia puede enfrentar esta realidad? ¿Qué funcionario que quiera ayudar habla de reformas y no menciona esta crisis, pero da prioridad a un sistema que compromete la privacidad de los estudiantes?

Una de las sugerencias que la secretaria recibió fue subir los Pell Grants hasta cubrir el 70% de los estudios universitarios. En vez de priorizar algo tan evidente, Spellings quiere gastar en duplicar algo que ya existe: La guía U.S. News and World Report’s “America Best Colleges”. En los años 70, los estudiantes pagaban el 25% de sus estudios.

Ya sé, no estamos en los 70. Pero el gobierno penetrando las universidades y tratando de medir y estandarizar no me parece buena idea (al Congreso tampoco, hay un acuerdo bipartidista sobre estas bases de datos y preocupación por la privacidad de los estudiantes comprometida que no traerá más que dolores de cabeza).

Continuamos discutiendo hasta el cansancio, y más si es época de elecciones. Mientras tanto, el reloj no se detiene, y este suele ser, la mayoría de las veces, implacable. Más aquí y aquí.