
Comienzo por la aclaración: de la bolsa de valores y de Wall Street sé muy poco, de mi bolsa personal, misterioso objeto donde se sepultan y se pierden cosas que hecho allí todos los días sé un poco más. Sé, especialmente, sobre su peso excesivo, y sé de las alegrías y los descontentos en el área donde llevo la billetera, pedacito de realidad que me anuncia día a día el espacio de libertad con el que cuento para sobrevivir.
A pesar de mi despiste proverbial, este post deja constancia de mi lupa, humor y vapores matemáticos: he estado hurgando en la bolsa de valores. Intento comprender las entrañas de ese juego de Bingo o de Bolita gigante y las tentaciones que genera para que casi todos estemos, de una manera u otra, dentro de él a través de fondos de pensiones, bonos salariales, acciones, lo que sea.
Todos estamos ligados a Wall Street. Por esa razón fundamental, un estornudo de la bolsa y ¡pam!, la polvareda en todos los rincones es gigante, estremecedora. Para los que no aceptan el juego de Bingo capitalista, sólo puedo decirles que no es posible cambiarlo por otro. El salario que reciben está vinculado a la bolsa, la pensión de retiro que reciben o recibirán, la asistencia médica, la comida, todo, está vinculado a la bolsa en acciones verdes, rojas o azules.
Ah, esa bolsa de valores. Allí se compra y vende, entre sofisticadas computadoras, la razón de ser y se trueca toda aspiración humana por la razón de tener. Yo acabo de revisarla en perspectiva, sin juicios. Y como todo tiene su lógica debajo del sol, la sustitución de ser por tener también la tiene. Sin tener no se puede ser.
Dicho lo anterior, ese aspecto material de la vida trascenderá única y exclusivamente si tienes con qué. Imposible pasar por alto a la bolsa de valores y simplemente tratar de ser. Y en ese laberinto sin hilo de Adriana y repleto de Minotauros, ya sean stocks (acciones) o mutual funds o MTFs o bonos u otra monería a la que se le ha atribuido un valor de mercado (al salario, a los retiros, a las ganancias de una compañía, a la estabilidad social de un país) todo, se trueca. Y se gana o se pierde en porcentajes de lo que tienes invertido en tu billetera personal. Nunca aumenta o disminuye por el deseo de lo que quisieras ser. Si tienes acciones, cualquiera, yields, compound interest y otras palabritas, definen tu bolsa y realidad. Realidad para ser. Y esta vez hablo de la bolsa donde está la billetera.
Les cuento: Hace tres meses, decidí comprender el ardid de la bolsa bajo el motto personal de que si no puedes hacer mucho por transformar tu realidad, busca maneras para transformar tu billetera. En Continuar leyendo »